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1 de diciembre de 2017

Don José Mariano Lago Cid



El sábado día 4 de noviembre de 2017, tras larga enfermedad, descansó en la paz del Señor en la Residencia Sacerdotal Nosa Señora da Guía, de Vigo, Don José Mariano Lago Cid, Párroco que fue de Nosa Señora de Lourdes de Mondariz-Balneario y de San Mamede de Vilar.

Hijo de Don Bienvenido y de Doña Guadalupe, había nacido Don José en Vilagarcía de Arousa (Diócesis de Santiago de Compostela) el 23 de enero de 1928. Cursó los estudios y formación sacerdotal en el Seminario Conciliar de Tui, y desde 1959/60 en el recién inaugurado Seminario Mayor de San José, de Vigo.

El 30 de marzo de 1963 recibió el Presbiterado en el Templo de los Carmelitas Descalzos, de Vigo. Y el 27 de agosto del mismo año fue nombrado Ecónomo (Administrador Parroquial) de Santa María de Rebordechán y de San Xoán de Angudes; pasando tres años más tarde (31 de octubre de 1966) a la mencionada Parroquia de Nosa Señora de Lourdes de Mondariz-Balneario y San Mamede de Vilar, como Ecónomo y Encargado respectivamente: Parroquias éstas de las que el 15 de diciembre de 1988 fue nombrado Párroco. Cesó en mayo de 2012, trasladándose a la ya dicha Residencia Sacerdotal.

Servicial y se sabía adelantar a las necesidades de los sacerdotes vecinos. A modo de ejemplo, contaba el que fue párroco de Fozara, que cuando en el año 69, llegó a tomar posesión de su nueva parroquia, aún estaba descargando el camión con los muebles cuando apareció don José y se ofreció ayudarle y también le ofreció Misas (intenciones y estipendios) para que fuera empezando con algo. Esto supuso el comienzo de una amistad con él y con su familia y fue uno de los detonantes para que al año siguiente pidiera la admisión.

En seguida formaron un grupo los 4 ó 5 sacerdotes de la zona que con frecuencia quedaban a comer o iban a Portugal a comprar cosas para las iglesias. En esos viajes siempre iban cantando o rezando.

Era muy alegre, siempre con alguna broma o chiste a mano para hacer agradable la vida a los demás, ya en el lecho de la muerte, unos días antes se le recordaba una oración típica de los niños, el Ángel de mi guarda y él contestaba lo que contestaba de pequeño “dulce de membrillo”. El explicaba de que de pequeños él y su hermano a esa oración contestaban así porque les gustaba mucho ese dulce.

Muy devoto de la Virgen, siempre estaba con el rosario en la mano, un joven de unos 14 años, hijo de una de las que iban atender a los sacerdotes de la residencia sacerdotal, cuando su madre le dijo que D. José se iba a ir junto a Jesús le dijo a su madre: “No mamá, D. José se irá junto a la Virgen” pues siempre estaba hablando de ella o con ella.

Se le veló y el funeral fue en la Iglesia de Nosa Señora de Lourdes de Mondariz Balneario, al funeral asistió el Obispo de la Diócesis (D. Luis Quinteiro Fiuza) y unos 80 sacerdotes aproximadamente.

Recibió cristiana sepultura en el Cementerio parroquial de Mondariz-Balneario.

[ Imágenes de Don José en Flickr ]

24 de junio de 2012

Amigo D.José, Amigo Pepe

Al ponerme delante de una simbólica máquina de escribir para glosar y compendiar toda una etapa vivencial de una persona en el ámbito de un territorio reducido y concreto, como es Mondariz Balneario y Vilar, la tarea se me presentó ardua y complicada, por no decir “imposible”, no por falta de datos, sino, precisamente, por el amplio conocimiento que de esa persona tienen todos los habitantes de estos lares.

Digo esto porque considero muy difícil emitir un juicio objetivo, ecuánime y equilibrado sobre una persona que, procedente de una villa marinera, por su misión, vino a echar las “redes” del Pescador en las riberas del río Tea y que, por los años vividos entre nosotros y por su idiosincrasia, ha calado tan profundamente, de una u otra forma, entre las gentes, afines o detractoras, de estas tierras mondarizanas.

Porque D. José –sus amiguísimos le llaman Pepe- no ha dejado indiferente a nadie, atreviéndome a decir que, aún sus más encarnizados detractores, que no enemigos, tienen palabras de elogio para su persona y su labor de conjunto en las parroquias de Ntra. Sra. de Lourdes y San Mamed durante 46 años de sus casi 50 de vida sacerdotal.

Así pues, no pretendo hacer aquí un canto a sus virtudes y aciertos, ni una crítica acerba a sus defectos y errores, unas y otros mimbres que configuran la personalidad de cualquier individuo - la de D. José, también-. Mucho menos me atrevo a hacerme eco de su amplia labor pastoral de 46 años entre nosotros, pues todos, sin excepción, la conocemos, al haber recibido, antes o después, en una u otra ocasión, de una u otra forma, innumerables enseñanzas de orden espiritual o en forma de recomendaciones de orden moral, humano y temporal.

Lo que pretendo es manifestar, aún a tenor de no hacerlo correctamente, el sentir de los feligreses de Mondariz Balneario y de Vilar y agradecer lo que D. José significó, como sacerdote y como persona, durante 46 años para estas dos parroquias:

D. José: “Ud. fue el sacerdote y, como tal, el conductor:
-De dos parroquias que no murieron.
-De dos iglesias que no cerraron.
-De dos sagrarios donde siempre está Jesús esperando.
-De dos Misas celebradas durante 46 años.
-De muchos niños bautizados, jóvenes y adolescentes instruidos en la fe, muchos matrimonios bendecidos.
-De muchos enfermos visitados, consolados y santificados.
-De muchos pecadores convertidos.
-De muchas almas salvadas y muchos moribundos conducidos a la paz de Dios”.

Amigo D. José, Amigo Pepe: Sólo pretendo trasladarte algo del sentir de las buenas gentes de Vilar y Mondariz Balneario: “hacerte llegar el agradecimiento de todos, por tu larga estancia entre nosotros. Hacerte sentir que, aunque no físicamente, sigues presente en ambas parroquias y que tu impronta será muy difícil de olvidar”.
No quisiera terminar sin exponer un pensamiento que no es mío, ni del que, siquiera, conozco su autor pero que, llegado a mis manos de un modo casual, considero, en mi modesta opinión que, en este caso, es como poner el anillo en el dedo correcto. 
 
Un ángel no nos escoge, Dios nos lo asigna.
Un amigo nos toma de la mano y nos acerca a Dios.

Un ángel tiene la obligación de cuidarnos.
Un amigo nos cuida por amor.

Un ángel te ayuda, evitando que tengas problemas.
Un amigo te ayuda a resolverlos.

Un ángel te ve sufrir, sin poderte abrazar.
Un amigo te abraza, porque no puede verte sufrir.

Un ángel te ve sonreír y observa tus alegrías.
Un amigo te hace sonreír y te hace parte de sus alegrías.

Un ángel sabe cuando necesitas que alguien te escuche.
Un amigo te escucha, sin decirle que lo necesitas.

Un ángel, en realidad, es parte de tus sueños.
Un amigo te ayuda a convertir tus sueños en realidad.

Un ángel vela tu sueño.
Un amigo sueña contigo.

Un ángel aplaude tus triunfos.
Un amigo te ayuda para que triunfes.

Un ángel se preocupa cuando estás mal.
Un amigo se desvive porque estés bien.

Un ángel recibe una oración tuya.
Un amigo hace una oración por ti.

Un ángel te ayuda a sobrevivir.
Un amigo se desvive por ti.

Para un ángel, eres una hermosa misión que cumplir.
Para un amigo, eres un tesoro que defender.

Un ángel es algo celestial.
Un amigo es la oportunidad de conocer lo más hermoso que hay en la vida: “el amor y la amistad”.

Un ángel quiere ser tu amigo.
Un AMIGO, sin proponérselo, también es tu ÁNGEL”.

D. José, con estas palabras, repito, para mí de autor desconocido, no pretendo, ni mucho menos, llamarle ángel, porque un ángel es espíritu, sino, creyendo recoger el sentir general, COMO HOMBRE, SACERDOTE Y VECINO que es, lo que quiero es, en nombre de todos, llamarle y decirle:

Amigo pepe:  

¡¡hasta siempre!!


Carta leida, redactada y entregada como recuerdo por D. Manuel Barrós el día del homenaje a D. José Lago Cid, concluida la cena de confraternidad que tuvo lugar en el Hotel Balneario el 24.06.2012